Historicidad de Los amores fingidos
A pesar de que la comedia está libremente inspirada en los argumentos y enredos propios de las obras de Lope de Vega, Calderón o Tirso de Molina, que, en la actualidad, desde nuestra perspectiva, se nos antojan ya intemporales, hemos querido, no obstante, dar una cierta historicidad a la comedia, enmarcarla en un tiempo muy determinado: el año 1642. Tres son las referencias históricas principales que concurren en la obra y sirven de cimientos para asentar y ambientar adecuadamente la obra en la Sevilla de la primera mitad del siglo XVII. Pilares que conciernen a tres aspectos de la vida cotidiana de la época áurea: la religiosidad, los lances con la espada y los aspectos relacionados con el ocio, la música, los bailes y las danzas. Ya el segundo acto se abre con la llegada de doña Francisca a su casa de Triana, y con la detallada exposición que tanto doña Francisca, como Elisa y el cura don Abelardo hacen de la vistosa procesión del Corpus que acaban de presenciar. No pudimos resistirnos a reflejar en los diálogos algunos de los aspectos más pintorescos y vistosos de aquel tipo de procesiones, encabezadas por la Tarasca, cuyas múltiples cabezas nos sirven para introducir el tema de los siete pecados capitales. Para reconstruir los aspectos más costumbristas de esta fiesta nos ha sido de inestimable ayuda la obra del abad Alonso Sánchez Gordillo, "Religiosas estaciones que frecuenta la religiosidad sevillana", publicada en 1637, que hemos seguido escrupulosamente, donde se detallan la estructura y los numerosos detalles de esta popular procesión, prácticamente coetánea a los hechos expuestos en nuestra comedia. El segundo de los aspectos se refiere a Juan Esquivel Navarro, un personaje histórico que aparece en "Los amores fingidos", maestro de danza admirado por Ernesto, que se convierte en el maestro de ceremonias de la fiesta que doña Francisca celebra en el patio de su casa de Triana. Muchos de los comentarios sobre las danzas españolas de la época han sido extraídos de su libro "Discursos sobre el arte del dançado, y sus excelencias y primer origen", publicado precisamente en 1642, el año en que transcurre la comedia, y que nuestro protagonista Ernesto ha leído nada más ser publicado. El tercer pilar histórico lo constituye la figura del baezano Luis Pacheco de Narváez, una figura primordial en el desarrollo de la escuela de esgrima española denominada la Verdadera destreza. Autor de varios libros sobre el arte de la esgrima, entre los que destaca el "Libro de las grandezas de la espada" (1600), ya es citado en el combate que sostienen Teresa y Alberto al final del primer acto. Todos estos tratados, tanto los relativos a la danza como a los de la esgrima, inspiran el acertado juicio del personaje de Juan Esquivel y sus reflexiones y comparaciones entre las dos artes, la regida por Marte y la inspirada por Terpsícore, que hacen las delicias de un entregado Ernesto y también de Teresa. Dos artes que tópicamente simbolizan el género masculino y el femenino, pero que en nuestra comedia están conscientemente permutados, cambiados, como manifestación de los deseos y anhelos de ambos protagonistas que viven encarcelados en sus respectivos cuerpos. Sin embargo, estas dos artes no se oponen, como pudiera parecer en un principio, sino que se complementan, como ocurrirá con nuestros dos conflictivos protagonistas.

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