Los amores fingidos

Escritorio del siglo XVII. Una pluma escribe sola el manuscrito de Los amores fingidos

Los amores fingidos

Los amores fingidos es una obra de teatro en verso, escrita en el año 2022 por José María Claver Esteban, que cuenta con alrededor de 6.000 versos y una duración de más de 4 horas. Nuestra intención ha sido, desde un primer momento, hacer un homenaje a la lengua española y a tantos escritores del Siglo de Oro que la hicieron grande en su momento. En segundo lugar, intentar reanimar una vía, la del teatro en verso, aparentemente caduca y agotada, haciendo consciente al espectador que esta corriente alimentó buena parte de la historia del teatro español durante siglos y que todavía puede tener mucho que decir en el futuro.

Precisamente de ese sentimiento ha surgido mi interés por volver a un cierto clasicismo; clasicismo que aparentemente puede parecer caduco y obsoleto, pasado de moda, pero que en la época actual puede y debe entenderse como radical vanguardia. Clasicismo que hibrida, como el lector o el oyente podrá darse cuenta, el teatro español con los cuentos folclóricos y, sobre todo, con el cine clásico, especialmente con la comedia estadounidense, desde la screwball de los años 30, las obras maestras de Billy Wilder, hasta la comedia romántica actual. Si en mi modesto empeño he logrado alguno de esos objetivos, me doy por satisfecho.

Los amores fingidos es una comedia en verso, destinada tanto a ser oída como a ser representada. De hecho, ha sido convertida en podcast por Letras Insólitas y puede escucharse actualmente en la plataforma IVOOX. Ambientada en la España de Felipe IV, pretende, modestamente, imitar los códigos inaugurados por Lope de Vega con su comedia nueva, aclimatando los conflictos y problemáticas actuales a la versificación, temas y argumentos del Siglo de Oro. No es de extrañar, por tanto, que la comedia explore temas candentes que ya estaban implícitos en nuestro teatro español, como el travestismo, las confusiones de género, etc., usando las convenciones y los códigos lopescos, entre ellos el recurso de la mujer vestida de hombre. No se trata, en consecuencia, de un teatro histórico; el contexto del siglo XVII es simplemente un decorado delante del cual los principales personajes hablan del amor, viven sus pasiones y dialogan como lo harían los personajes teatrales de la literatura áurea, pero con los sentimientos y creencias actuales. Cuerpos, por tanto, encarcelados en un contexto histórico, en un escenario teatral, pero también recluidos en unas convenciones de rol y de género. Personajes que se revelan contra el papel que les ha tocado vivir, a diferencia del conformismo que impera en El gran teatro del mundo.

Si el mundo es un teatro, como explicita Calderón, Los amores fingidos hacen hincapié una y otra vez en la idea del mundo como representación; pero, sobre, todo, en la necesidad de romper con los papeles sociales, porque todo rol, todo papel, no es sólo un fingimiento, una mentira, sino también una cárcel que nos impide el sentirnos libres.

Numero de versos:

Alrededor de 6.000 versos

Duración de la obra:

Más de 4 horas


        Una cosa he aprendido
entre jadeo y jadeo:
la injusticia de este mundo,
su ignominia y desafuero.
Como aprendió Segismundo
en la obra La vida es sueño,
he podido comparar
qué es soñar y estar despierto,
y qué distinto es ser libre
de ser simple prisionero.
Y a mi memoria me vienen,
trocados, afines versos.
¿Qué pecado la mujer
ha cometido naciendo?
¿Qué razón y explicación,
qué causa hay de este argumento?
¿Y por qué Dios, si es amor,
consiente tal atropello?
Los amores fingidos, vv. 731-748

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Donde el lector puede descubrir algunos aspectos tantos formales como de contenido de cómo se ha escrito la obra de teatro y de las referencias literarias y cinematográficas.


Escritorio del siglo XVII. Una pluma escribe sola el manuscrito de Los amores fingidos